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El gerente general Hirose:
Reunión de explicación RQ el día 10 de septiembre.
“Vamos a desarrollar RQ y seguiremos dando aún más apoyo”


El día 10 de septiembre, en la reunión de explicación RQ en la matriz de Tokio, el director general Toshimichi Hirose planeó hacer una nueva sociedad, para seguir realizando las actividades de voluntariado de RQ también el año que viene.

 

Situación actual de las zonas damnificadas:

 

Soy Hirose, el creador de RQ. Un saludo a todos.

 

Han pasado ya casi seis meses desde que las zonas damnificadas de Tohoku fueron dañadas muy gravemente. Mañana también se cumplen seis meses justos del 11 de septiembre de Nueva York. Mañana en Tohoku habrá varias ceremonias por las víctimas.
Hasta ahora hemos llevado a cabo actividades de apoyo en Hanshin y otros lugares. Más o menos en seis meses las zonas damnificadas están cambiando, pero Tohoku sigue en la misma situación.
Ciertamente en primera vista hay lugares donde se han retirado los escombros y la gente que estaba en refugios se ha mudado a casas temporales hasta agosto, como prometió el gobierno; en Miyagi la mayoría lo ha hecho y en Iwate quedan algunos.
Sin embargo, no hay más que ver la prefectura de Fukushima para darse cuenta de que no bastarán seis meses, si no que incluso pasados 30 años seguirán dejando su efecto estas catástrofes por las que actualmente están pasando. Por lo tanto, no es una situación que se pueda arreglar de una vez limpiando la zona afectada y eliminando las casas destruidas.
Viendo Miyagi, que tenemos como base principal, una parte de las ruinas están eliminadas, pero si sale de la carretera nacional 45, que es la arteria de Sanriku, las casas siguen inclinadas y algunas aún siguen sucias por el efecto del tsunami, y hay zonas que no están del todo limpias en distintos lugares.

 

Aislamiento por mudarse a una casa temporal

 

Aparte de lo que se ve a simple vista, cuando los damnificados se mudan a casas temporales, los medios de comunicación dan la noticia con declaraciones de los damnificados como “estoy tranquilo porque por fin puedo tener mi propio lugar”, pero los que estamos cerca de las personas damnificadas y las escuchamos a menudo, sabemos que tienen diversos problemas al mudarse a casas temporales. Por ejemplo, nadie recuerda una catástrofe tan grave como ésta, en que una cantidad tan grande de personas ha perdido a su familia y su trabajo. Estas personas han perdido a personas cercanas a las que consultarles. En los refugios, a los que llegaron sólo con lo puesto, los vecinos se ayudaron unos a otros, se contaron sus preocupaciones, y llegaron a establecer relaciones para poder ayudarse en varios cosas, pero cuando se mudaron de los refugios a casas temporales y ya no recibieron comida en grupo y no se reunieron, se quedaron como si les hubieran cerrado las puertas, ya no pueden ver a sus vecinos y aumenta la preocupación, como pasó en el terremoto de Hanshin, en que la mudanza a casas temporales provocó casos de personas murieron en soledad.

 

Destrucción de la comunidad y escasez de información

 

Además, con respecto a la reconstrucción de la zona, las personas que en el refugio podían hablar cara a cara entre todas, cuando se les asignan por sorteo casas temporales a cada una, se deshace la comunidad que se estaba creando por fin en el refugio o la zona y, cuando cada uno está tratando de conseguir trabajo desesperadamente, la situación es demasiado inestable en el vecindario para hablar sobre la zona.

Entonces el gobierno aprobó un presupuesto revisado y se limpiaron casas, se reabrieron tiendas y se reocuparon casas destinadas a la pesca o la agricultura. Pero se consiguió el efecto contrario al deseado, ya que, hasta que no esté claro que recibirán este dinero, no pueden hacer nada. Hasta ahora no habían podido hacer nada. Pero, aun así, dije que protestáramos y nos hiciéramos oír entre todos. Sin embargo, ni siquiera pueden protestar. Están demasiado preocupados o estresados por si llegan a concederles subsidio sin que lo sepas.

 

Actos solidarios que se pueden hacer por ser voluntario

 

Como he dicho, las zonas están aún en una situación muy difícil y apenas sin limpiar. En esos lugares, nosotros, ciudadanos corrientes voluntarios y no el gobierno o grupos de investigación formados por especialistas, aparte de retirar escombros hemos ayudado a aliviar las preocupaciones de muchos damnificados. De hecho, las personas corrientes y los líderes de estas zonas nos han dicho “Hemos podido llegar hasta aquí gracias a que RQ ha estado con nosotros. Con su apoyo hemos conseguido no darnos por vencidos.”.

No digo esto para alabarnos a nosotros mismos, sino porque de verdad en las zonas damnificadas es importante que siempre haya gente a la que se pueda consultar inmediatamente y que actúe con amabilidad sincera, en vez de voluntarios que cambien diariamente y que ni siquiera puedan recordar la cara de las personas damnificadas. Creo que estamos en la etapa en que eso es lo que más necesitan.

 

Sobre las características de las actividades de RQ

 

Les explicamos a los aquí reunidos que van a participar en nuestras actividades cómo trabajabamos durante este medio año.

 

“Aprendemos del lugar donde trabajamos”

 

Empezamos nuestra actividad sin manual. Lo que consideramos más importante es “aprender del lugar donde trabajamos”. Desde luego, es relevante en cualquier circunstancia. Sin embargo, nos encontramos con situaciones en las que las reglas válidas hasta esa misma mañana no valen para nada, sobre todo en las zonas catastróficas, porque el estado del lugar varía continuamente.

Es decir, lo que pasa frente a nuestros ojos superará con creces a lo que hemos pensado esa misma mañana. “Da la sensación de que un día parece tener más de 24 horas”, comentan la mayoría de los voluntarios primerizos. Nosotros, los voluntarios de los desastres, planeamos bien acorde al terreno, llevamos a cabo las actividades y aprendemos del lugar donde trabajamos.

 

“Intercambio completo de información”

 

En RQ ponemos énfasis en compartir siempre toda la información entre todos los miembros. La calidad de la información que poseemos es la misma que van a conseguir ahora los participantes de RQ.

Hace seis años, cuando ocurrió el terremoto de Chuetsu (denominado así oficialmente por la Agencia Meteorológica de Japón), al tiempo que dirigía un centro de voluntariado situado en el pueblo de Kawaguchi, yo hacía las reuniones con todos los voluntariados. Como no era posible hacerlas cuatro veces al día en aquel momento, cambiamos a dos veces, una por la mañana y otra por la noche. Pero, por supuesto, todos los miembros participaban en la reunión, en la que intentábamos que no sólo el líder monopolizara el tesoro que es la información, sino que lo compartiéramos entre todos.

¿Por qué lo hacíamos, aunque nos costaba tanto trabajo? Porque cada voluntariado es un adulto independiente; por lo tanto, al compartir la información, puede juzgar por sí mismo qué puede hacer para ayudar en lo que ha ocurrido. Cada uno puede realizar actividades de manera autónoma y proponer equipos.

De hecho, nacen muchos equipos y al mismo tiempo desaparecen otros en cada centro de voluntarios de RQ, como si fuera una renovación diaria. No dudamos en dejar que las actividades individuales desaparezcan. Las dejamos si no son necesarias; en cambio, aparecen nuevas actividades para las situaciones nuevas. No doy instrucciones a los voluntariados, sino que ellos planean y crean lo necesario. Nuestra promesa es no dejar de lado ninguna propuesta es. Adaptamos las proposiciones hechas aun por los inexpertos; desde luego, todos deben estar convencidos.

 

“Nadie carga con las responsabilidades.”

 

Como dice esta expresión tantas veces repetida, “las actividades voluntarias se realizan bajo su propia responsabilidad”. Hasta aquí es lo que normalmente nos dicen también los medios de comunicación. Pero, por otro lado, nosotros venimos explicando que la expresión “bajo su propia responsabilidad” significa que “nadie la tiene”. Esto es algo que no puede ocurrir ni en empresas normales ni en las ONG. Siempre hay construcciones jerárquicas piramidales en la sociedad japonesa. Por eso, siempre le toca a alguien cargar con la responsabilidad, salvo a uno mismo. Aun así, todos nos encontramos con muchas situaciones en las que tenemos que trabajar según nuestro propio juicio, y hay muchas cosas que decidir justo en ese lugar y en ese momento durante las actividades de apoyo para las zonas catastróficas. Por lo tanto, trabajamos cargando cada uno con nuestra propia responsabilidad, ya que nadie más va a cargar con ella.

Es posible que me pregunten si estoy eludiendo la carga de las responsabilidades. Pero si las actividades de voluntariado tuvieran el mismo mecanismo que el de las empresas, en el que los jefes cargan con toda la responsabilidad, todas las actividades exigirían numerosos sellos y quedarían descafeinadas. Podemos desplegar actividades atrevidas y flexibles porque nadie carga con la responsabilidad salvo uno mismo.

 

“Reglas mínimas”

 

Como somos un grupo de las personas que se acaban de conocer, se crearán muchas reglas si no lo controlamos. Si creáramos muchas reglas, crearíamos un reglamento y finalmente necesitaríamos vigilantes del reglamento.

Estas reglas son innecesarias en este lugar. Nosotros trabajamos provisionalmente y tratamos de enfocar el trabajo de forma que sirva para la zona catastrófica actual. Compartimos la información para cumplir la misión y además compartimos el mismo objetivo. Entonces está bien que tengamos reglas mínimas. Hacemos cursillos, pero hemos tratado de tener las mínimas reglas.

 

“Voluntarios para voluntarios”

 

Aunque algunos piensan que todos los voluntarios trabajan en la zona catastrófica y frente a los damnificados, si esto fuera así, no duraría nuestra actividad. Por lo tanto, necesitamos coordinar las actividades de los voluntarios, como la coordinación para facilitar las actividades con otro grupo de voluntarios y con la zona catastrófica.

Ofrecemos comida como desayuno, almuerzo y cena. Desde el comienzo dispusimos el sistema de cocina, porque sin comida no podemos hacer nada.

También tenemos un equipo que se llama “bantou” (jefe de cuidadores de casas). El bantou se encarga del arreglo y limpieza de nuestro establecimiento. De esta manera, el bantou ayuda a los voluntarios entre bastidores, porque ocurren varias cosas donde actúan muchos voluntarios. Lo llamamos bantou, pero no sabemos cuándo se lo empezó a llamar así.

También nuestro bus que hace el recorrido entre Tokyo y la zona catastrófica funciona de manera voluntaria. El chófer es voluntario, además del bus. Lo mantenemos con pocos recursos por la voluntad de todos. Así que hacemos posibles nuestras actividades a largo plazo reduciendo la carga de cada voluntario. Sin embargo, cuando uno sube a nuestro bus, piensa que es un bus corriente. En consecuencia, los viajeros tiran basura dentro del bus, charlan entre amigos y no escuchan lo que informa el chófer. Como el chófer también trabaja de manera voluntaria, a veces podría sentirse mal. Nos gustaría dejar claro que nuestra idea fundamental es trabajar a gusto con respeto mutuo.

 

“Reconocer las actividades no equitativas”

 

En RQ realizamos actividades no equitativas. En general, la comisión de la asistencia social y el poder ejecutivo tienen por norma no distribuir material de ayuda cuando la cantidad no alcanza para todos, por ser injusto. En consecuencia, se pierde la oportunidad de entregarlo y se pudre en el caso de la comida. Nosotros pensamos que sería bueno repartir estos materiales y compartirlos entre todos. Si no se puede, se debería entregar a las personas que tengan preferencia por necesitar de verdad ese material.

Sin embargo, no podemos llegar más que a una pequeña parte de los millones de damnificados. Lo comprendemos y trabajamos lo mejor posible en lo que está en nuestras manos. Al mismo tiempo, comprendemos que provocamos situaciones injustas porque hay personas que no pueden recibir nuestra ayuda. Con esta idea hemos venido trabajando. Queríamos evitar que se pospusiera una actividad por seguir el sistema de ser equitativos. Hemos trabajado dando más importancia a la movilidad y la rapidez. Reconocemos que hemos hecho actividades muy injustas.

 

“Adaptarse a la circunstancias”

 

De todos modos, lo importante es la acción. A menudo dejamos el pensar y discutir para otro momento. Decidimos nuestro trabajo dependiendo de las circunstancias que se den en cada momento. Por lo tanto, no nos aferramos a las cosas que hemos decidido previamente. Este método será un gran problema en las empresas comunes, pero en las actividades de voluntariado en zonas catastróficas es algo muy natural.

 

“Un sitio para cada persona y cada persona en su sitio”

 

Decidimos no obligar a todo el mundo a ponerse el casco ni a llevar trajes de protección, máscaras y bombonas de aire, y tampoco a retirar escombros pesados. Cada persona hace lo que puede. A uno le gusta charlar. Otro es buen cocinero. Otro sabe dar masajes. A otro le gustan los baños termales en los pies y eso es lo que quiere hacer. Aceptamos tales ideas gustosamente, y decidimos dar la bienvenida a los que vinieran como voluntarios con ropa de diario.

Sin embargo, eso es algo que todavía genera debate en RQ. Algunos opinan que si aceptamos a todo el mundo, es posible que acudan personas que no puedan ayudar en nada y no sepamos qué hacer con ellas; y por eso, porque es deseable que los voluntarios vengan mentalizados hasta cierto punto sobre lo que van a encontrar aquí, algunos creen necesario no eliminar de las condiciones de participación de voluntarios el punto referente al uso de trajes y equipamiento de seguridad. Yo mismo tuve una lucha interna sobre este problema durante bastante tiempo. Desde la primera sesión he venido diciendo a todo el mundo que no importa si vienen como voluntarios con ropa de diario. A veces me dicen: “Señor Hirose, si dice eso vendrán personas que no tengan ni idea de nada”. Pero incluso los que no saben nada de nada, si vienen al centro civil de asistencia de RQ, entenderán la situación y empezarán a hacer lo que puedan. ¿Y qué importa si hay unas pocas personas que no trabajan? Creo que es mejor que los que puedan hagan lo que puedan.

 

“Pensar con flexibilidad”

 

Para nosotros lo importante es no rechazar otras opiniones y estilos diferentes e intentar aceptarlos desde el principio. Vamos a pulir nuestra capacidad de estar alerta para captar exactamente qué es lo que se necesita. A partir de ahí, planeamos actividades y luego llevamos las ideas a la práctica. No es indispensable conseguir permiso de varias personas antes de realizar las actividades ni llegar a un acuerdo en una reunión. Algunas veces se debería poder empezar a actuar sin dilación, porque esto es una acción de voluntariado para paliar desastres, en la que la rapidez, es decir, saber responder ahora mismo a lo que se requiere ahora mismo, es muy importante.

 

“Una organización ameboide”

 

Cuando llevamos mucho tiempo trabajando en un lugar, tendemos a pensar que somos imprenscindibles y que si no estuviéramos nosotros el trabajo no podría llevarse a cabo, pero esto no es verdad. El ser humano tiene la capacidad de adaptarse bien a las circunstancias.

Por eso, aunque alguien abandone el trabajo, siempre nos las podremos arreglar. Es cierto que es difícil llenar el hueco dejado por la marcha de un líder bien capacitado, pero no por ello se va a cancelar la actividad. Aunque cambie la forma de hacer las cosas, vamos a seguir trabajando mientras sea necesario. Las amebas se regeneran aunque les corten alguna parte. Los voluntarios suelen participar durante dos o tres días, como mucho una semana. Algunos afirman que estarán “sólo dos o tres días”, y al final se quedan cuatro o cinco meses. Pero a pesar de todo, cuando uno se va, siempre viene otro que cubre su vacante.

 

“No hacen falta encargados”

 

Hemos llegado a la conclusión de que todos somos voluntarios y no es necesario tener a alguien que dirija a los demás. Los japoneses sienten predilección por la palabra “encargado” o “responsable”, ¿no es así? En la sede de Tome, cada día viene alguien que pregunta: “Disculpe… ¿quién es el encargado?”. Entonces me llaman a mí, pero yo no me considero encargado ni responsable. A primera vista esta palabra suena como si uno fuera muy importante, pero tiene el poder de hacer más débil la responsabilidad de cada uno de los miembros del grupo por separado. Si todo el mundo se encarga y se responsabiliza de sus propias tareas, todos podemos trabajar más a gusto. RQ no es una organización de estructura piramidal, sino plana.

 

Por cierto, estas cosas no es que las diga siempre en todas las reuniones diarias. Simplemente, si uno va, lo entenderá.

Por ejemplo, si alguien que participa en RQ por primera vez asiste a una reunión y piensa que basta con escuchar cómo habla interminablemente aquél que tiene pinta de encargado o de líder, pronto verá que varias personas se levantan para dar su opinión y que es entonces cuando se deciden las cosas. Entonces se dan cuenta de que ellos también pueden opinar y tratan de decir lo que habían estado pensando. Esto es RQ. Cuando los voluntarios llegan a su lugar de trabajo, se dan cuenta de que no podrán hacer nada ahí si esperan a que se lo indiquen. Deben tomar la iniciativa y ponerse manos a la obra por sí mismos.

 

Vamos a continuar nuestra actividad voluntaria el año que viene también.

 

Hemos trabajado durante la primera fase, la etapa de apoyo urgente, que se definió que duró hasta el día 30 de junio. No se sabía cómo iban a ser las cosas a partir del día 1 de julio.

El día 13 de marzo visitamos los lugares del suceso, lo cual nos motivó a fundar una organización de ayuda para el desastre el día 14, y fijamos la sede de esta organización en Sendai el día 18 del mismo mes. Sendai es una ciudad grande, que no resultó afectada tan gravemente como otras ciudades, aparte de estar bien comunicada, por fue un lugar donde se concentraron muchas organizaciones gubernamentales y ONG importantes. Por eso fuimos a Tome, ya que decidimos trabajar en las zonas más al norte que Ishinomaki.

 

Tome ha sido el centro de nuestras actividades. Mucho antes que la era Edo, los pueblos ubicados cerca de la costa de Sanriku no tenían muchas vías para llegar al interior y la única manera de transportar el marisco fue ir andando por caminos estrechos o acompañado de vacas, y resulta que en Tome se juntaron esos caminos estrechos y también fue el centro de transporte fluvial del río Kitakami. Fijamos nuestro centro de actividades por casualidad en Tome, esta ciudad tan histórica.

Actualmente hay muchos grupos de voluntariado en Tome. En marzo habíamos hablado de que continuaríamos nuestra actividad voluntaria hasta finales de junio, y después de ese mes tal vez se necesitaría ayuda a medio y largo plazo, por lo que íbamos a fundar escuelas de naturalistas que pudieran ser puntos importantes para la restauración.

La “escuela de naturalistas” que mencionamos aquí no es solamente para enseñar a los niños cómo observar el mundo natural o cómo divertirse en él. La mayoría de las 3.700 escuelas de naturalistas que existen en este país han tomado el papel de ayudar a la sociedad y sobre todo a las regiones despobladas. Han aumentado los jóvenes de esas escuelas que contribuyen a la región y lo hacen para revitalizar sobre todo las regiones despobladas y con población muy envejecida.

Por iniciativa de esas escuelas de naturalistas se ha brindado ayuda en la zona catastrófica. Cuando ocurrió el terremoto de Sichuan en China, se dió el hecho histórico de que se reunieron cerca de un millón de voluntarios; sin embargo, la mayoría de esos voluntarios se retiraron al año y medio, con el resultado de que se dejaron los pueblos destruidos con los damnificados. Actualmente se están poniendo en marcha proyectos para crear escuelas de naturalistas para pasar a la restauración y revitalización de esa zona.

Hemos pensado en fundar escuelas de naturalistas que puedan servir para restaurar la zona catastrófica. En mayo ya estabamos seguros de que no era posible dar por finalizadas nuestras actividades a finales de junio, sino que debíamos continuarlas después de julio y aún más, el año que viene, y así hemos llegado hasta el día de hoy.

 

Vamos a crear un nuevo RQ para seguir con las actividades

 

Aparte de cinco centros dentro de la prefectura de Miyagi, tenemos uno en la prefectura de Iwate y otro en Fukushima, y todos los días están llegando muchos voluntarios. Así es RQ, a grandes rasgos, sin embargo esa estructura se acabará este año, ya que consume mucha energía y recursos económicos.

Después de eso, continuaremos nuestras actividades reduciendo el cuerpo, así se ahorrará energía, con el fin de llegar a ser un nuevo RQ para la primavera del año que entra. Aunque el nuevo RQ puede que no sea tenga el nombre “RQ”, se convertirá en una organización en la cual los miembros, después de un entrenamiento durante el invierno, tal vez sean menos numerosos pero llegarán a estar más especializados, y de esta manera el nuevo RQ puede tomar la iniciativa para la revitalización y restauración en cooperación con otros voluntarios, la sociedad local y las administraciones públicas; eso se podrá llevar a cabo por medio de las escuelas naturalistas.

Este plan no ha cambiado desde que nació RQ en marzo. Para lograrlo, decidimos crear “La Sociedad Civil con Personalidad Jurídica Centro de Escuelas de Naturalistas RQ”, que ayuda a crear y administrar escuelas de naturalistas (de hecho, nadie sabe cómo se llamarán). Pensamos que así será la segunda etapa de RQ, dando recursos humanos y económicos para apoyar a esas actividades en el territorio nacional.

 

Lo explico un poco más en detalle. La etapa de apoyo urgente del principio de los desastres era en la que unos voluntarios acudieron a la zona para esforzarse en todo lo que pudieran hacer y llevaron a cabo varias actividades, como repartir materiales y comida a las víctimas, ayuda en los refugios, y administración de centros de voluntarios. Después de esta etapa urgente, actualmente ha empezado la etapa de apoyo a la autonomía, en la que hace falta crear empleo para que se independicen las víctimas.

Al mismo tiempo, en domicilios provisionales está empezando también la etapa de apoyo de la vida, para ayudar a cuidar individualmente a las víctimas y a la vida cotidiana de allá y, además, ha empezado la etapa de apoyo local”, para regenerar y reconstruir las regiones perdidas. Por ejemplo, se está ayudando a crear barrios comerciales provisionales, crear asociaciones que se encarguen de reconstruir la zona, descubrir industrias que aprovechen los recursos regioneles y vincular a las empresas a la zona, como las empresas de reconstrucción, a través de invitar a las provechosas.

En RQ, dentro del sistema de voluntarios, no podemos sobrepasar el límite de las actividades de apoyo a la vida. Entonces, para expandir las actividades de apoyo local, ayuda continua a la autonomía y la vida, es necesario establecer otro sistema de asociación estable, que dure mucho tiempo. Por eso estamos planteándonos cambiarnos al sistema en el que unos miembros al principio trabajan junto con las administraciones y habitantes locales, invitando también a voluntarios de todo el país sin interrupción.

 

A partir del próximo año, las que se encargarán del trabajo de RQ en la zona serán las escuelas de naturalistas, o quizás el centro de reconstrucción, aún no está decidido el nombre, pero en todo caso serán parte de la Sociedad Civil con Personalidad Jurídica Centro de Escuelas de Naturalistas RQ, que trabaja en la retaguardia para apoyar los bases de allí.

Si es posible, antes de que llegue próxima primavera, esperamos que el centro actual de RQ se convierta, por iniciativa de los habitantes de la zona, jóvenes víctimas y voluntarios que le dedican mucho tiempo, en una organización dirigida por un grupo especializado, que no esté constituida como un grupo de voluntarios sino un grupo de unos pocos especialistas.

Con este “esperamos” queremos decir que confiamos en que aparezca gente que prácticamente se dedique a esto, reciba cursillos para obtener los conocimientos necesarios (RQ va a ponerlos en marcha a partir de este otoño) y se conviertan en nuestros miembros de trabajo. Esto se debe a que yo mismo no puedo trabajar físicamente en la zona. Tengo la intención de prestar apoyo en la retaguardia para que todos los miembros puedan trabajar bien.

 

¿A qué se dedican las escuelas de naturalistas RQ (nombre provisional) del lugar? Seguimos ayudando en la vida cotidiana y para la autonomía de las víctimas. Sin embargo, lo más importante será el apoyo local. Además, me propongo crear un sistema que produzca intercambios con las industrias locales y que gente de todo el país se reúna en la zona para ser voluntaria o cliente que gaste dinero. Para conseguirlo es importante que planteemos programas para aprovechar los recursos de la zona catastrófica y sus alrededores, pulir los recursos y descubrir personas capacitadas.

Repito que RQ no dejará de recibir voluntarios a final de año, sino que continuará solicitándolos también el año que viene. El cuerpo que recibirá a los voluntarios cambiará del grupo actual a un grupo organizado, como las escuelas de naturalistas, y se especializará más. Y para apoyarlo y coordinarlo indirectamente se establecerá la Sociedad Civil con Personalidad Jurídica Centro de Escuelas de Naturalistas RQ.

El día 9 de diciembre se celebrará un simposio resumen de las actividades de RQ, o sea, un sumario de la corta historia que hemos vivido como voluntarios de desastres. No duden en participar.

El simposio de RQ
Fecha: 9 de diciembre del 2011, 15:00-20:00
Lugar: National Olympics Memorial Youth Center, Tokio

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